¿Cuánto cobra un árbitro de fútbol base?

Los árbitros de fútbol profesional, todos han pasado por el fútbol base, y saben del sacrificio y todos los pormenores de arbitrar en estas categorías. Lamentablemente no todos los árbitros de fútbol base llegan a convertirse en profesionales, peor igualmente hacen carrera en estos niveles.

¿Cuánto cobra un referí de fútbol base?

“Estoy muy desmotivado. Día a día me da más vagancia madrugar para ir a arbitrar a un campo por treinta euros y aguantar ciertas cosas”. Esas ciertas cosas, lo han deducido bien, son una retahíla de insultos desde la grada, presiones desde el banquillo y faltas de respeto continuadas.

Como resulta lógico las circunstancias cambian conforme la categoría (no es exactamente lo mismo un choque de Primera Regional que uno de alevín) y de la relevancia en sí del partido (puede haber en juego un ascenso o bien un descenso o bien puede ser un partido de trámite).

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En todo caso, el árbitro siempre y en todo momento es el primordial sospechoso: “Los peores son los progenitores pues son el campo más difícil de supervisar. Los adiestradores se han profesionalizado mucho en los últimos tiempos, día a día es más bastante difícil que te toque algún mendrugo”.

Las situaciones desapacibles, según parece, se repiten cada semana y es imposible no explotar: “Tuve que parar un partido pues un padre, además de insultarme a mí, estaba despreciando a los pequeños del equipo contrincante. Lo suspendí y me fui a mi casa”. Cuando eso sucede, es el Comité el que decide la forma de actuar en base al Reglamento General (si el partido se reinicia, si ciertos equipos es sancionado, etcétera).

El salario medio de un partido está en la capital de España es de treinta euros. Específicamente es de veintiséis con cinco euros si el partido es en Madrid.

Subiría a cuarenta y tres si el partido se juega en una localidad de la comunidad que esté a menos de cincuenta km del centro. Si la distancia es mayor de cincuenta km, hay una subida que se aproxima a los seis euros.

Esto en el llamado fútbol base (alevín, infantil y cadete) Si el árbitro pita en juvenil, la cuantía sube dos euros. En fútbol siete, por contra, el sueldo medio de cada partido es inferior a los diez euros.

Entonces, ¿los árbitros lo hacen por amor o bien por dinero? “Hay de todo, conozco gente con grandes nóminas que solo lo hacen por diversión y otros que están en paro y se ganan un salario con esto”.

Sondeando un tanto al gremio, ciertamente, nos hallamos a personas que lo hacen por vocación: hay banqueros, directivos de instituto, policías, etcétera Mas asimismo existen muchos que lo hacen por dinero: “La crisis ha aumentado el número de árbitros. Hace unos años podías pitar hasta seis partidos en un fin de semana, ahora somos muchos más”.

Cada árbitro escoge qué turno prefiere (sábado por la mañana, sábado por la tarde, etcétera y puede aun dedicar todo el fin de semana al arbitraje. Haciendo cálculos, un agremiado de fútbol base que arbitre 4 partidos cada semana puede ganar cerca de 480 euros por mes.

A fin de que se hagan una idea, un árbitro profesional puede ganar unos dieciocho mil euros libres por mes y puede llegar a percibir en torno a tres mil quinientos euros libres cada partido. Como dato, la mayor parte compatibilizan el arbitraje con su profesión frecuente.

Examen cada domingo

El arbitraje se rige por un complejo sistema de ascensos y descensos cuando se pasa de la categoría juvenil. El primer condicionante esencial es la edad: para promocionar a Tercera División (la categoría con la que todos sueñan) hay que ser menor de treinta y seis años. Nuestro guía tiene veintinueve, con lo que todavía tiene opciones de llegar, si bien se ha hecho a la idea de que prácticamente ha tocado techo.

Todo empieza por el curso de arbitraje, que es gratis. Después hay que pasar un examen de conocimientos y unas pruebas sicológicas.

Superada esa fase, entras en el circuito de categorías. El proceso es el siguiente: en el mes de agosto todos y cada uno de los árbitros efectúan un examen físico y sicológico, que cambia de la complejidad conforme la categoría (futbol siete, futbol base, juvenil, Regional, Tercera, etcétera.

Esa es la primera de las notas que van a hacer media, así como otro examen a mitad de temporada. Y acá es donde aparece la figura del “informador”. El “informador” es una especie de examinador individual y siempre y en todo momento es un ex- árbitro.

Valora a los agremiados en diferentes partidos. Todas y cada una estas evaluaciones individuales dan sitio a la nota final, que determina el puesto en la clasificación. Como ocurre con cualquier equipo, los agremiados se encaran todos los años a ascensos y descensos en todos y cada categoría.

Pongamos el ejemplo de nuestro protagonista: “En mi categoría somos ciento ocho árbitros y, conforme el año, suben una media de ocho y bajan una media de 10”. Ascender es muy difícil: primero debes estar entre los primeros clasificados y después resaltar en un curso de ascenso con pruebas incluidas. Con lo que el árbitro, aparte de aguantar insultos de la grada, debe someterse a la presión de verse evaluado cada semana.

E, incluso de esta forma, teniendo presente las condiciones frecuentes del fútbol base (salarios de adiestradores, preparadores físicos, etcétera), los árbitros no están descontentos del todo: “Si lo equiparas con otros salarios, ser árbitro no está mal pagado”. Esta es la realidad del arbitraje en el futbol base.

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